Pequeño bailarín se fue por las escaleras del metro sin saber que después de aquella conversación, yo utilizaría la imagen de su desaparición entre la muchedumbre para empezar a escribir este blog.
Llevaba una mochila cargada de proyectos como los míos y sus zapatillas de baile. Me gustaría pedírselas prestadas para andar más cómodo en esta fiesta en la que dispongo a colarme, la ciudad. Con invitación previa o no, esto es cosa del universo, un día decidí que la monotonía no era cosa de mi agrado, y alguien seguramente me maldijo por estos arrebatos que tanto me había advertido que yo poseía, y que tanto temía. Ahora esto, ahora aquello...erase una vez el hombre impulsivo. Algún día descifraré si, bueno o malo, el porqué de mis espontáneas huidas hacia delante, hacia otro lado, buscando lo que anhelo. y con todo, algunos lograrán entenderlo y la cicatriz se hará más fuerte y más cerrada si cabe. Entonces serán días sin reproches y disfrutaremos todos de los buenos momentos que habremos compartido.
El pequeño bailarín tiene los ojos achinaditos con una mirada dulce que llena todo el espacio sin ni siquiera danzar, y cuando sonríe le salen los oyitos en sus mejillas imberbes. Tiene la piel blanca y un color rojo en sus labios suaves que sube en intensidad cuando descubre sus dientes bien puestos. Yo le digo que no le dijeron "enano" por su estatura, pequeña como la mía, sino por la nariz respingona que tiene. y se levanta de la silla para que entiendas como sucedió aquello y pide horchata con granizado de limón en un restaurante donde solo tienen coca-cola.
Hablamos de proyectos y nos regalamos un rato agradable. y me habla de una estrella que supestamente tengo pegada en el...culo? auch! Cuando aprenda que su luz me hace grande, seguramente me la pondré en el pecho para que todos puedan verla.
Durante estos momentos de enanos bailarines, interpretes gigantes y magos escritores, el hombre que corría hacia delante, a contracorriente de los que le rodeaban, se enamora cada día de las personas que se le cruzan por el camino. Se detiene a hablarles, y cumple con su principal objetivo: reírse.
El hombre que se enamora de las personas tiene ganas de sonreír, y después de sus risas nerviosas los besaría a todos, uno a uno, y les haría el amor. Pasaría veladas tiernas y les acariciaría pasando su mano, invidente, por las facciones de su cara, por el tacto de sus pieles y la tenacidad de sus torsos.
Habrá quién querrá interpretar de mil maneras estas palabras, pero al hombre enano cómo el pequeño bailarín, no le importa, sabe bien que solo algunos darán con la respuesta idónea y estará contento de cogerles de la mano.
Este hombre que empieza este blog lo quería estrenar con un texto que escribió en otro momento, pero antes de darle al botón de su ratón se dio cuenta que quizás algunos se asustarían y se esconderían bajo alguna seta. Así que pienso que quizás más adelante...pensando a la vez que no se haca nada más evidente que lo que acentúas con una excusa.
O quizás sería al revés y saldrían de su caparazón? por si las moscas y los mosquitos dejaré al hombre que escribe en la intriga.
Pequeño bailarín! que tengas un buen viaje! Que cuides de tus pies, aléjate de los relámpagos y si te cae como previsto una lluvia torrencial, aprovéchala! baila bajo la lluvia, revuélcate en el barro del desierto y grita para que te oiga!
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